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Elecciones en Kirguizistán: nueva mayoría, permanente inestabilidad

Acaba de publicarse las interesante conclusiones del seminario de FRIDE sobre la estrategia de la UE en Asia Central, pero la noticia de este lunes son los resultados de las elecciones parlamentarias en Kirguizistán (ver QandA en BBC), con la gran victoria del partido del presidente Bakyev, Ak Jol (o Zhol), con el 49% de los votos y 100% de los escaños, en las que han sido las primeras elecciones con listas cerradas en la historia del país (en un intento de reforzar a los partidos políticos). El resto de resultados han sido:

Socialist Party Ata Meken – 9.51; Social-Democratic Party – 4.65; Communist Party – 2.78; Ar-Namys – 1.43; Erk – 0.85; National Revival Party Asaba – 0.78; Erkindik – 0.61; Aalam – 0.53; Vox Populi – 0.35; New Force – 0.23; and Against Everyone – 0.29.

Como podemos leer en Ferghana.ru, la OSCE (con 270 observadores) ha determinado que han existido irregularidades en el proceso:

Overall the election represented a missed opportunity and fell short of public expectations for further consolidation of the election process. An example of this was deregistration of leading candidates. Voting took place in a generally calm environment but counting and tabulation challenged transparency and accountability in the process, due to delays, presence of unauthorized persons, problems in filling out protocols and deliberate abuse of procedures. (…)

Voters were offered a diverse choice, but candidate list registration was unequally applied and not fully inclusive. The media, in particular the state broadcaster, did not provide adequate and balanced information for voters to make an informed choice. Campaign coverage was limited and parties faced difficulties purchasing airtime.

The elections were held under a new election system, including an unusual provision for translating votes into parliamentary seats. This required voters to pass two separate thresholds determined as percentages of all registered voters nationwide. The system could defeat the objective of proportional representation and might lead to an endless cycle of elections, despite assertions that it aimed to stabilize the country.

The Central Election Commission generally worked in an open manner, even though some key discussions were held behind closed doors. Continued uncertainity over key election rules affected the ability of political parties to campaign effectively within a predictable framework. There were widespread allegations of abuse of administrative resources in favour of the newly established Ak Jol party.

Pero el propio paritod Ak Jol ha acusado a los partidos de la oposición de soborno y fraude electoral (RFERL):

Ak-Jol also claimed that Asaba (Flag) Party supporters gave out shots of vodka to voters in the Aksy District of Jalal-Abad Province for casting votes for Asaba and that campaigners for the Turan Party gave out coal to people in Naryn Province who cast their ballots for Turan. Coal is used to heat homes in some parts of Kyrgyzstan.

Ak-Jol said law-enforcement officers detained members of former Prime Minister Almaz Atambaev’s Social Democratic Party for offering money to voters, although Ak-Jol did not specify where that allegedly occurred.

Sin embargo, los 15 observadors de la Organización para la Cooperación de Shanghai (que cada vez se perfila como una alternativa a la OSCE) han establecido las elecciones como legítimas.

También desde Ferghana.ru, se insiste en la idea en comparar estas elecciones con las de Rusia, pues en ambas el partidos dominante ha monopolizado la campaña bajo el lema de la estabilidad. Por otra parte, y como en las eleccions de Kazajstán el verano pasado, el Ak Jol ha conseguido el 75% de los votos pero ha sido el único que ha conseguido representación parlamentaria por lo que el parlamento pasa a ser controlado por un único partido que es el del presidente, lo que significa que el sistema de contrapeso que había tenido en las últimas legislaturas va a desaparecer.

El principal partido de la oposición, Ata-Meken ha conseguido el 9,5% de los votos, pero no ha conseguido el mínimo necesario del 0,5% en todas las circumscripciones por lo que podría quedar fuera del parlamento. Sin embargo esta medida está siendo revisada por la Comisión electoral a instancias de Ak Jol, que puede decidir interpretar que el 0,5% se establezca no en base al total de votos, sino al total de votos registrados en cada región, lo que permitiría cierta representatividad de Ata-Meken en el parlamento. Actualmente, la decisión parece estar en manos de Bakyev que puede presionar para imponer la interpretación que le parezca más favorable a sus intereses y que tiene asta el 19 de diciembre para llegar a un compromiso con la oposición al respecto.

Sin embargo, Ata-Meken va a tener una representación muy poco significativa en el parlamento, pero su inclusión podría intentar legitimar a Bakyev así como intentar aplacar parte de las protestas que parecen inevitables (RFERL).

Social Democratic party leader and until recently Prime Minister Atambaev warned as polls were preparing to close that “if the opposition are not given a platform in parliament, we will use the streets and squares to voice our opinion.”

“We are heading for dictatorship…. This is outrageous. It’s impossible to recognise these results,” Duishenkul Chotonov, a leader of the second-placed party Ata-Meken, told AFP.


El Insitute for Public Policy de Kirguizistán todavía no ha emitido ningún analisi al respecto y no deberías olvidaros de consultar Registan.net y Azamat Report, excelentes fuentes.

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¿El efecto ZP en Canberra?

Oriol Farrés

Kevin Rudd, líder del Partido Laborista Australiano, ha sido elegido nuevo primer ministro del país al salir vencedor de los comicios celebrados el pasado 24 de noviembre.

La victoria de Rudd se ha debido principalmente en un cambio de opción política de cerca del 6% de votantes del partido Conservador, que en esta ocasión, habrían decidido cambiar el sentido de su voto en favor del partido laborista.

El cambio en la mente de los electores, se debe en buena medida, a la incapacidad de Howard de alterar la deriva de su acción política, después de 11 años al frente del ejecutivo. Y es que arrimarse a las corrientes más potentes del sistema internacional es extremadamente útil para alcanzar velocidad de crucero, per limita mucho las opciones de maniobrar en espacios reducidos sin causar accidentes. También la crisis económica y el efecto ‘no hay nuevo malo’, han sido bazas significativas en la debacle de Howard, que podría haber perdido incluso su escaño como diputado, después de 33 años de reelecciones consecutivas.

Pese a haber obtenido una victoria excepcionalmente amplia en las últimas generales, el primer ministro ha dilapidado su crédito, en buena parte debido al agotamiento de sus postulados en política exterior, sujetos incuestionablemente a la alineación junto con los Estados Unidos la guerra contra el terrorismo. En aquél contexto, Howard jugó la carta sin reservas, como hicieran Aznar y Blair. En un final digno de la peor de las maldiciones de Tutankamon, como ellos ha sido víctima de los que entonces se plantearon ante el mundo como imperativos de acción, y que han resultado ser en jerga diplomática, poco menos que ‘inexactas’.

Como una gota malaya sobre la frente de Howard, ante los ojos de los electores australianos han desfilado las revelaciones entorno a la inexistencia de armas de destrucción masiva en Irak, o la brutalidad de Guantánamo (relatada escabrosamente ante la audiencia televisiva australiana por uno de sus nacionales, repatriado desde aquél triángulo de las Bermudas del derecho internacional). También en su caso particular, la impopularidad en el resto de Asia ha minado su carisma, debido a una posición tendenciosa hacia sus vecinos asiáticos, que le ha granjeó a Howard el mote de ‘Sheriff de EEUU’ en Asia.

Fiel a su acción política, como relataba BBC en un artículo reciente, Howard se ha encontrado ante los comicios en el lado equivocado de la opinión pública.

Lo que en un primer momento era la firmeza anisada por los electores, y que le dio crédito en un contexto de shock postraumático ocasionado por los atentados de Bali de 2002, se tornó con el paso del tiempo y de los acontecimientos, en una rigidez indeseable.

Por su lado, Rudd logró en el transcurso de 2007, amartillar cada uno de los puntos débiles de Howard y plantear a los electores una opción claramente opuesta y deseable, con la libertad de alguien que accede al poder sin las ataduras de 13 años de gobierno.

Sea como fuere, en el ámbito de la política interna, Rudd ha anunciado una política comprensiva con la población aborígen, que ha sufrido los abusos del Gobierno (basta hacer referencia a las abducciones de cerca de 10 mil niños aborígenes para darlos en custodia a padres blancos, una práctica por la que aún el Gobierno no se ha excusado). Este acercamiento a los aborígenes es un cambio diametral respecto a su antecesor en el cargo, y aborda una una realidad vergonzante para un país que según el PNUD es el tercer país más desarrollado del mundo, y que sin embargo no acierta a dar pasos que mejoren la vida de la comunidad aborigen, que ofrece unas tasas de esperanza de vida casi 20 años inferiores al resto de la población, y es víctima del paro, múltiples adicciones y de enfermedades infecciosas erradicadas en el mundo desarrollado. Una respuesta acertada ante la cuestión aborigen, debería ser una de las prioridades actuales del laborismo australiano, que posiblemente, aliviaría algunas de las tensiones internas que sufre la sociedad y que generan periódicos estallidos de violencia.

También la crisis económica ha pasado factura al Gobierno saliente, comprometido en reformas que despertaron las iras de los sindicatos y la desconfianza de la población. Rudd ha manifestado su compromiso de paliar esta situación. Sin embargo, no ha dado aún señales de su actitud ante uno de los temas cruciales: la política migratoria. Sin embargo, la extraordinaria dureza de Howard en este terreno, le ofrece un margen amplio para liberar tensión sin que en práctica, se produzcan cambios destacables, algo valioso para un Gobierno laborista que teóricamente debería mostrarse más comprensivo en este terreno.

También se hace imprescindible abordar de manera diferente, la cuestión del cambio climático. Howard ha sido uno de los principales opositores a firmar el Protocolo de Kyoto, argumentando su ineficacia para combatir el problema. Es evidente que este será uno de los principales asuntos en los que Rudd se diferenciará de su predecesor, ya que por activa y por pasiva, ha declarado su voluntad de adherirse finalmente al tratado. Y es que los efectos del cambio climático son ya un problema del presente en Australia, que sufre el azote de los grandes incendios y las sequías, que en los análisis más pesimistas, dejan a Sydney sin agua suficiente para sostener a su población, en tan sólo 13 años.

Esta cuestión supondrá un primer elemento de alejamiento de las posiciones defendidas Gobierno de los Estados Unidos, ya que Washington perderá un aliado imprescindible en su campaña anti-Kyoto. Otro iceberg en deriva de colisión para las relaciones Aussie-americanas, es la más que previsible retirada de las tropas australianas de suelo irakí.

Sin embargo, el distanciamiento no puede ser más que provisional. Australia depende de los EEUU, aunque menos que en el pasado, para garantizar su seguridad. EEUU también es su socio en cuanto a dotación de material tecnológico de control de fronteras, patrulla de las aguas, transporte… etc… aprotándole a Australia infraestructura para sostener su rol de potencia en medio del oceáno. A la inversa, EEUU depende (en este caso aún más si cabe que en el pasado) de Australia como socio fiable, a medio camino entre su territorio y el Asia emergente. Por todo ello, es previsible que el grado de alejamiento entre ambos países dependa de las medidas compensatorias que lleve a cabo el nuevo ejecutivo. Quien sabe si podría darse, como en el caso español, una mayor implicación australiana en otros puntos calientes de la guerra contra el terrorismo, principalmente en Afganistán. Sin embargo, todo conduce a pensar que Rudd deberá escenificar el alejamiento para cerrar una etapa.

Es en este terreno de las relaciones asiáticas es en el que se espera con entusiasmo el impulso de Rudd, que ha publicitado al máximo su fluidez con el mandarín, que demostró departiendo fluidamente con el Presidente Hu en Beijing. Apuntar tan sólo que Australia se ha convertido en un foco de interés para los estudiantes asiáticos que deciden cursar sus estudios en el extranjero. Según datos de UNESCO, en 2003 cerca de 180.000 estudiantes extranjeros cursaban estudios en Australia, un 66,7% de los cuáles, eran asiáticos. Sin embargo, el equilibrio entre unas relaciones asiáticas más fluídas (basadas en una relación privilegiada con China) y la fidelidad a las posturas de EEUU, no será sencillo. Puede tener grandes implicaciones para futuras estructuras de seguridad asiáticas, así como en opciones de política exterior para países relevantes en la zona.

No parece sencillo que un Gobierno australiano cercano a China sea capaz de aliarse con Japón para coordinar una agenda independiente de los EEUU. Principalmente, esto podría conducir a los EEUU a ejercer una mayor presión sobre Japón para que aumente su potencial militar y cubra levemente el hueco (sin duda temporal) dejado por Canberra. En este contexto, es preciso señalar que Rudd ha manifestado su escepticismo ante la llamada Alianza Trilateral que Condolezza Rice arrancó a un Howard en 2006, a los primeros indicios de coquetear con China.

En este contexto de acercamiento a China y alejamiento ‘formal’ de EEUU, no sería descartable un recrudecimiento futuro de las tensiones en el estrecho de Taiwan. Esta se convertiría sin duda en la piedra de toque para tocar ‘a murallas’, en un futuro que se presume más que próximo.

Un segundo damnificado de la reversión en Australia, podrían ser las relaciones con India, que tal como manifiesta Robert Ayson en un reciente artículo, podrían resentirse por la cuestión del comercio de uranio del que Australia es un gran proveedor e India aspira a ser un respetable importador, pese a estar fuera del TNP. Si bien Howard se mostró favorable a pasar por alto este detalle, Rudd podría reconsiderar esta opción y regresar a la tradicional negativa australiana a suministrar uranio a países no signatarios del tratado.

Sin embargo, existirán efectos positivos en el relevo político. Principalmente, estos deben producirse entre los vecinos de la región del Pacífico, hastiados del anterior primer ministro. En el caso de pequeñas islas-estado, la cuestión del cambio climático era esencial, ya que en muchos casos, es una amenaza de trágicas consecuencias para supervivencia a la que Howard había permanecido insensible. En cuanto a los vecinos de tamaño medio, en la mayoría de los casos las relaciones estaban en un momento tan crítico, que tan según algunos analistas, sólo pueden mejorar. Estos son los casos de Papua Nueva Guinea y Salomón, que siempre han visto a Canberra (pero especialmente con Howard) como un poder intervencionista en su política interna. Otro efecto que se presume positivo, es la convergencia temporal (que es en realidad, muy poco frecuente) con un Gobierno laborista también en Nueva Zelanda, un país que utilizando un símil futbolístico, siempre está desmarcado en la banda pero al que hasta el momento, Australia pocas veces ha querido pasar la pelota. Sería interesante observar las consecuencias de una convergencia real de intereses entre ambos países y en lo que respecta a este blogg, atender sus efectos sobre Asia y muy especialmente, en Oceanía.

Pakistán, hacerlo peor es posible

Musharraf está contra la cuerdas, ni EEUU le ha dado credito en sus últimas decisiones, obligando a rectificar, sin embargo la cosa todavía podría ir a peor. Un ejemplo lo econtramos en la propuesta norteamericana de “pacificación” de las tribus insurrectas del país y cuya estrategia es, explícitamente, actuar como en Iraq. Se pueden leer las principales características de la propuesta en RFERL, pero como muestra este excelente artículo de Le Monde, este comportamiento no parece racional, sino fruto de un discurso muy alejado de la realidad que todavía considera la situación de Iraq como éxito.

Como podemos leer en The General has no Uniform By Syed Saleem Shahzad en Asia Times:

While the United States is finally satisfied that Musharraf has followed Washington’s dotted lines in the “war on terror”, history will record that over the past few years the region has seen the emergence of the neo-Taliban not only in Afghanistan but in Pakistan as well.

In this context, Musharraf’s visit to Saudi Arabia this week is an attempt to relay though King Abdullah to the George W Bush administration that what is good for the US is not necessarily good for Pakistan, that is, Bush’s attempts to dictate the course of national politics have in fact had counterproductive results.

Thus, while Bush this week lauded Musharraf as having “done more for democracy in Pakistan than any modern leader has”, it is pertinent to consider the downside in earning such praise.

Paula Newberg en YaleGlobal escribe otro interesante artículo al respecto.

The reaction to the news that the US Defense Department has decided to send Special Forces trainers to Pakistan’s unruly tribal areas has so far been muted. But the irony of the decision and its long-term implication for the Subcontinent is hard to miss. In the eighties, the US administration poured money and weapons in Pakistan to train the Mujahideen to fight the Soviets in Afghanistan. The Soviets were ousted, but in a blowback, the Mujahideen-turned-Taliban rulers of Afghanistan later emerged as host of Osama bin Laden’s al Qaeda, forcing the US to take on its one time allies. In a seeming replay of the past, the US Special Forces are now poised to take on yet another training role in the same part of the world. Encouraged by its success in turning Sunni tribes in Iraq against al Qaeda, the US now wants to win over the tribals who have been cooperating with the Taliban and bin Laden’s fighters. Pakistan analyst Paula Newberg sees the move fraught with danger. The fact is that the US support for President Musharraf’s failed policy has created a situation in which parts of the country has fallen in the militants’ control, while the country reels under his emergency rule. For many Pakistanis, Muslim clerics and their followers, who believe the US-led war in Afghanistan is a fight against Islam, this move, she says, is deliberate insult added to profound injury. The trained Islamist tribals may well turn their newly gained skills to jihad in Kashmir and jeopardize the rapprochement with India achieved so far. Newberg says, “US soldiers may defeat a few militants, but they will almost certainly alienate Pakistan’s forcibly disenfranchised voters.” – YaleGlobal

Sin duda, todo parecido con la realidad es pura casualidad.

Un ‘breve’ con amplias implicaciones

Un tema a seguir sin duda!

Maoists threaten to quit alliance with Nepal’s governing parties
KATHMANDU, Oct. 9 KYODO

The top leader of the Communist Party of Nepal (Maoist) warned Tuesday that unity between his party and the six ruling parties could break if they fail to arrive at agreement on the rebels’ demands in the interim legislature Thursday.

‘The alliance could break and a political crisis could surface if we fail to reach an agreement,” the party’s chairman Prachanda told reporters at Dipayal in far western Nepal, local media reported.

En cuanto a democracia casi mejor que no me ayudes…

Como los remedios más fuertes, la promoción de la democracia a cualquier precio que lleva a cabo la actual administración norteamericana conlleva también a veces, efectos secundarios indeseados… quizás deberían detallarse en el prospecto!

Fragmento de un artículo de opinión más amplio, aparecido en International Herald Tribune

U.S. promotes free elections, only to see allies lose
By Hassan M. Fattah Published: August 9, 2007

DUBAI: Political spin masters in Lebanon have been trying in recent days to explain the results of a pivotal special election last Sunday, which saw a relative unknown from the opposition narrowly beat a former president, Amin Gemayel.

There has been talk of the Christian vote and the Armenian vote, of history and betrayal. One explanation, however, that all agree on proved crucial in this race: Gemayel’s support by the Bush administration, and the implied agendas behind such support, seem to have helped doom him.

“It’s the kiss of death,” said Turki al- Rasheed, a Saudi reformer who watched Sunday’s elections closely. “The minute you are counted on or backed by the Americans, kiss it goodbye, you will never win.”

The paradox of American policy in the Middle East – promoting democracy on the assumption it will bring countries closer to the West – is that almost everywhere there are free elections, the American-backed side tends to lose.

In part, regional analysts say, candidates are tainted by the baggage of American foreign policy – from support for Israel to the violence in Iraq.

India’s New Caste Politics

Ja sabeu que el Govern india promou des de fa temps algunes polítiques de discriminació positiva vers les castes més baixes, que els hauria de permetre accedir a places reservades dins el sistema educatiu, però també a l’administració (com a metges, per exemple). Aquest és un tema especialment sensible per la societat india, que ja va viure l’any passat manifestacions de col·lectius professionals oposats a les mesures, que es perceben contràries a la promoció meritocràtica (el fons podria ser la percepció d’amenaça, i l’argument exposat, el llast sobre la competitivitat del país).

Podem accedir a algunes opinions dels indis recollides per BBC sobre les prioritats del país i les seves possibilitats d’esdevenir potència, aquí

En un moment d’eufòria de l’economia india, quan el proper pla quinenal planteja creixements sostinguts de dues xifres per una inversió directa encara molt inferior a les possibilitats reals de l’economia (és a dir, que de complir-se, l’Índia seria la bomba), çés important seguir aquesta linia de divisió (la de les castes) i amb moltíssima més atenció, la de la clivella socioeconòmica, que en gran part del país s’alinea ja amb la violencia de perfil naxalita (la guerrilla maoísta que prolifera i que ha estat definida pel primer ministre Singh com la principal amenaça a la que ha de fer front el país des de la independència).

En aquest context, és interessant observar com el Govern atén al tema de les castes, potser, provant de cooptar (com assenyala l’autora) les elits dels sectors menys afavorits i fer-se amb una eina de conducció (control em sona fort) social que el connecti amb les classes pobres.

Fragments de….Pradipta Chaudhury, a Project Syndicate

“Caste, once again, is casting its shadow over India’s politics. Caste-based “reservations” (reserved places) in education and government employment are supposed to benefit India’s most deprived, but in reality they have hardened, rather than eroded, India’s ancient system of discrimination.

Every now and then, particularly before elections, caste groups demand to be placed on the list of “other backwards classes” (OBC’s), in order to benefit from these reservations. Indeed, nowadays political parties dangle the carrot of reservations to ever more castes, and even promise to extend the policy to admissions into elite educational institutions and the private sector.

Many consider India’s increasing mobilization along caste lines a welcome assertion of “identity.” Indeed, intellectuals and politicians of all varieties almost unanimously hail the politics of caste identity as a move towards true equality. Some go so far as to argue that the recent rise of the lower castes in northern Indian politics and the implementation of reservations by the central government amount to a silent revolution, and that the politics of caste is secular and a bulwark against religious sectarianism.”

(…)

“Since India gained its independence, the government has systematically refused to collect sufficient data on the socioeconomic aspects of caste. The huge mass of evidence available in the censuses and land revenue settlement reports of the period from 1901 to 1931 lies ignored. If caste is a good indicator of deprivation now, it should have been even clearer in the past. But statistical analysis of this evidence – the only accessible macro-level quantitative data for the whole country – does not confirm caste as a clear indicator of deprivation.

For example, less than one-third of workers in this period followed their traditional caste occupations. Workers belonging to each caste pursued a wide variety of occupations, although agriculture provided the bulk of employment. Each caste contained a varying mixture of landless laborers, cultivators, and landlords. While some castes concentrated on one, others were equally involved in a number of occupations. Access to literacy and to jobs in the government sector and modern professions was limited to a small section of the population usually belonging to the high castes.

Access to land was uneven. Farmers, the single largest occupational group in most castes, with ritual rank ranging from high to low, were highly differentiated in terms of size and economic status. The size of holdings was similar for most upper castes and some lower castes. Thus, the economic status of households varied a great deal within each caste.

(…)

“In fact, the whole population of the lower castes did not suffer from an equal degree of ritual handicap. There was an elaborate gradation and hierarchy among the middle-ranking and even untouchable castes, which governed interaction between them and kept inter-caste socialization to a minimum. Historically, the rich in each low caste emulated the customs and rituals of the upper castes, such as child marriage, the payment of dowries, and prevention of widows remarrying. Sometimes, well-off sections of low castes broke away to form new castes and managed to achieve higher ritual status. Usually a prosperous caste succeeded in raising its rank in the ritual hierarchy.

By using caste as a criterion in public policy, India’s government is effectively treating the rich and the poor equally, thereby conveying benefits to the former. This helps co-opt the elite among the lower castes to the ruling coalition, and keeps the poor divided along caste lines. But it is hypocritical to argue that this does anything to eliminate poverty.”

Una campaña electoral anticuada


Noticia original en BBC

Japan’s old-fashioned campaigning

By Chris Hogg
BBC News, Tokyo

This Japanese politician’s office in Second Life is closed temporarily

Now the campaign for the upper house election in Japan has started, tough rules on how politicians can canvas for votes have come into force.

Surprisingly, in a country with some of the fastest broadband speeds and a wide internet penetration, it is now illegal for candidates to create new websites or update existing web pages between now and election day, 29 July.

So instead, the loudspeaker vans are out on the streets again. The candidates sit inside, waving regally wearing white gloves, smiling and politely asking for votes.

Prof Phil Deans, who works at Temple University in Tokyo, describes it as “almost a throwback to the 1950s”.

“Cars with speakers on the roof, the use of posters, leafleting, and the almost complete absence of electronic media to communicate political messages, is one of the most startling things about the way elections are conducted here,” he says.

Kan Suzuki wants to change all that. He is a lawmaker who wants to modernise the way elections are fought here.

He has built an office in Second Life, the virtual world where you can work, play and interact with others.

Here, he says, he can get his message out to people who do not normally listen to politicians.

But now that the campaign has started, he has had to close the office temporarily.

“Basically, the election law was drawn up in the 1950s,” he says.

He is also critical of another old-fashioned rule, limiting the number of posters and leaflets that a candidate can give out.

“In my constituency, I can only distribute enough for 3% of voters to get a leaflet from my party. So 97% of voters can’t. How can I reach them?”

Little support

Usually Japan allows its politicians to use the internet to communicate with voters.

But as soon as an election campaign starts – the time when you might well think you would really want to communicate with them – the use of electronic media for campaigning is banned.

Instead it is on the traditional media where politicians hold court – for instance, on ponderous political TV discussion shows that sometimes look like they have not changed in 20 years.

Prof Yasunori Sone, a political analyst from Keio University in Tokyo, says Japanese election law is very strict.

“There are many rules and prohibitions. But many parties want a strict law to contain other parties’ political activities,” he says.

“Some of us are trying to get the law changed. But the number of supporters for a change in the law is very small.”

One group you would think would be keen to see the internet used in campaigning is young voters.

In Japan, 95% of people in their 20s surf the web, but only a third of them bother to vote.
Some, though, do not seem keen on politicians using the web to try to win their support.

“I believe that internet resources are not very official,” says Kentaro Shimano, a student at Temple University in Tokyo.

“YouTube is more casual; you watch music videos or funny videos on it, but if the government or any politicians are on the web it doesn’t feel right.”

Haruka Konishi agrees.

“Japanese politics is something really serious,” she says. “Young people shouldn’t be involved, I guess because they’re not serious enough or they don’t have the education.”

There cannot be many places in the world where students feel their views should not count. Perhaps it is really a reflection of the reality – that they do not.

Here in Japan, it is seen as important to treat politicians with respect.

But such is the deference paid to them, it is hard for anyone to challenge them to try new ways to make the political system better.